lunes, 31 de enero de 2011

capitulo IX

Una vampiro mas…
Me había evitado tantas cosas, desde que era humana… pero en esta ocasión era decisivo que dejara golpearme justo en la cara. Una nueva ventana se estaba abriendo y por que cerrarla esta vez –Retome–  cavia un ligera posibilidad de regresar a el mundo del que nuca debí haber salido… la pena de matar a uno nuestro era inmensa, pero el poder evitar la muerte de mil mas, la hacia ver tan diminuta, que la respuesta no tardo tanto en  hacer su aparición.
Quizás ya no seria  la más fuerte, las más ágil… pero seguí siendo fría, calculadora, exacta y precisa en mis decisiones
Hay fue donde la duda sobrevino, al parecer yo estaba segura de mi inmortalidad o fue lo que me consto la rápida sanación de mi cualquiera de mis heridas… sin embargo el tiempo pasa, la sangre se difunde por caminos diferente. Así que no podía tener una teoría sin haber hecho una prueba. Tenia en cuenta que podría morir o vivir, cualquiera de las dos desencadenarían un millar de cosas.
Esto no hubiera sido tan fácil de no ser por las medidas de segura que ha tomado la población, ni un alma vaga por las calles… o debería de decir ni alma viva vaga por las calles.  La decisión fue simple y fácil.
Coloque un despertador con la hora que me pareció adecuada… me recosté en la cama esperando y escuchando mover las manecillas… mientras no paraba de analizar las circunstancias en las cuales Erín tenia que desaparecer en seguía… un simple humano no era nada y el que no tuviera familia que indagara hacia aun mas sencilla la enmienda –el tenia que morir y yo solo estaba adelantando un poco su hora–
Se hacia tarde, toda la gente estaba  intentando dormir o  ya se habían dormido; tenia puesta mi pijama, un short rojo y una camiseta blanca… era irónico ver un ser que no duerme así, pero no existía vida fuera de estas paredes.
Entre todo, la horas se desvanecieron y la alarma sonó con esa melodía tan peculiar, 12:15 am. Ya era momento exacto para responder a mi pregunta, salí suavemente para no provocar a un vecino imprudente, camine descalza por la loseta del corredor; subí escalón por escalón hasta toparme con esa puerta que daba el techo del edificio, mire el candado plateado que la sujetaba; lo tome entre mis manos y presioné hasta romper.
Abrí lentamente la puerta para calmar ese suave chillido que se daba en ocasiones… seguí avanzando por el concreto, hasta pisar la orilla, nada se movía, mire la altura… 16 niveles eran suficientes para comprobar mi inmortalidad, decidí arrojarme en el callejón; donde curiosamente seguía una antigua lámpara que anunciaba su partida de luz con sus constantes apagones, mediría tal vez  3.5mts.  Y cerca de ella un contenedor de basura… sin contar la escalera para incendio que fue removida de los tres primeros pisos por cuestiones de seguridad.
Nuevamente me coloque en al borde, elevándome de puntillas para regresar… di vuelta camine unos 5 pasos a adelante y luego decidí volver de espaldas. Retrocedí la misma distancia hasta que el piso se volvió aire… observe el edifico que se alejaba de mi…
Cerré mis ojos y me deje caer vacio… como sabia que no percibía dolor alguno… decidí esperar un tiempo razonable en el cual se supondría que tendría que estar ya en el piso o bien tan solo a el escuchar un ruido seria suficiente razón para aflojar mi vita y mirar a mi alrededor…
Los segundos, cayeron uno seguido de el otro….
1, 2,3…… contaba lentamente dentro de mi; hasta que supuse serian suficiente, y el ruido no me despertó…
Inicié a despejarme, ansiando ver mi cuerpo en el cielo o neceando otra absurda ideas –Genial, he muerto y tampoco se lo que se siente– pensé.

Por fin analice lo que sucedía… todo el cielo era poco como para saber que el estaría hay… sus brazos firmes como una muralla sosteniendo mi cuerpo, sus pies sueltos y apegados a la cabezas de aquel postes, sus rodillas un poco inclinadas con temor de sostenerme… su pecho liso y dejando exhalar sus poros en cuanto a sus rostro respirando ante el mío…
Niño, le susurre. Al enfocarme en su rostro, sus cabellos oscurecidos aun mas de lo común, revoloteando por el soplo de el aire, sus mejillas paralizadas, su piel demasiado pálida para ser cierto y esos ojos grises azulados se caramelizaron con un tono miel de la mano de el gris, enrojecidos tenuemente recibiendo una lagrima, tan profundos como jamás un humano a concebido tenerlo y era verdad ¿No era un humano?
Salto del poste hasta el recipiente de basura sin soltarme, dejo resbalar mis piernas sin desenredar su brazo de mi cintura, mientras yo no dejaba de verlo… clavo su mano y pies dentro en el concreto sin dificultad; comenzó a subir hasta toparse con la escalera contra incendios la cual le facilito llegar a la cima.
Me dejo colocarme sobre lo firme y musito a mí oído – ¿Por qué lo hiciste?–  y yo no respondí, incline mi semblante y el se separo.
Corrió y se dejo caer…
Lo seguí hasta el precipicio, azoto de pie y corrió entre brincos adentrándose en el bosque, apreté mi puño, pronunciando entre mis labios secos las palabras mágicas     –Es un VAMPIRO–
Era difícil dirigir mi atención en otra dirección muy opuesta a el… la única pregunta que anunciaba mi destino. La única que existía.

¿Y ahora Qué hago?................

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